El cérvix o cuello uterino es la parte inferior del útero que forma el canal que lleva a la vagina. La mucosa que recubre el cérvix está en continuidad con la vagina y se denomina ectocérvix, mientras que la que recubre el conducto o canal cervical que lleva hasta la cavidad del cuello uterino, se denomina endocérvix.
En este tipo de cáncer, la mayor parte de los tumores surgen en la zona donde se une el ectrocérvix con el endocérvix dando lugar a carcinomas de células escamosas.
El cáncer se produce cuando las células normales del cuello del útero empiezan a transformarse y crecen de manera descontrolada.
A nivel mundial, las áreas con mayor mortalidad recaen en Latinoamérica, África y el Sudeste Asiático.
Signos y síntomas del cáncer de cuello uterino
Las mujeres con cánceres de cuello uterino en etapa temprana y precánceres usualmente no presentan síntomas. Los síntomas a menudo no comienzan hasta que un precáncer se torna en un cáncer invasivo verdadero y crece hacia el tejido adyacente. Cuando esto ocurre, los síntomas más comunes son:
- Sangrado vaginal anormal, tal como sangrado después de sostener relaciones sexuales (coito vaginal), sangrado después de la menopausia, sangrado y manchado entre periodos y periodos menstruales que duran más tiempo o con sangrado más profuso de lo usual. El sangrado después de una ducha vaginal o después del examen pélvico es un síntoma común del cáncer de cuello uterino, pero no de precáncer.
- Una secreción vaginal inusual (la secreción puede contener algo de sangre y se puede presentar entre sus periodos o después de la menopausia).
- Dolor durante las relaciones sexuales (coito vaginal).
- Estas señales y síntomas también pueden ser causados por otras condiciones que no son cáncer de cuello uterino. Por ejemplo, una infección puede causar dolor o sangrado. Aun así, si usted presenta cualquiera de estos problemas, debe consultar inmediatamente a su médico (aunque se haya estado haciendo regularmente las pruebas de Papanicolaou). Si es una infección, necesitará tratamiento. De ser cáncer, ignorar los síntomas puede permitir que el cáncer progrese a una etapa más avanzada y que se reduzcan sus probabilidades de un tratamiento eficaz.
Causas
Existen algunos factores de riesgo que están relacionados con la incidencia del cáncer de cuello de útero. El más importante que participa en el desarrollo de lesiones premalignas es la infección por papilomavirus o virus del papiloma humano (VPH). Tal y como señalan desde SEOM, el VPH está presente en el 99 por ciento de los casos de cáncer de cérvix.
El VPH se transmite de persona a persona mediante las relaciones sexuales y el riesgo de infección aumenta si la actividad sexual comienza a edades tempranas, la mujer tiene muchos compañeros sexuales, o mantiene relaciones con un hombre que ha tenido muchas parejas, y mantiene una relación sexual con un hombre que tiene verrugas en el pene.
“La mayoría de las infecciones por VPH se resuelven espontáneamente”, afirma Bover. “Se desconocen los motivos por los que sólo algunas infecciones progresan a alteraciones malignas”.
El riesgo aumenta entre el final de la adolescencia y la mitad de los 30 años. Con 40 años la posibilidad de desarrollarlo sigue existiendo por lo que desde la sociedad recomiendan continuar con las citologías y chequeos para la detección precoz.
Otros factores que podrían causar este tipo de cáncer son:
- El consumo de tabaco: Las mujeres que fuman tienen dos veces más posibilidades de desarrollar el cáncer que las no fumadoras.
- La promiscuidad sexual: Las mujeres con muchas parejas sexuales o que mantengan relaciones sexuales con un hombre que ha tenido muchas parejas sexuales tienen más riesgo.
- Edad precoz de inicio de relaciones sexuales.
- Mujeres que tienen el sistema inmunológico debilitado por el uso de medicamentos utilizados en otras patologías, así como el tratamiento para el VIH u otros tipos de cáncer.
Prevención
Prevenir este tipo de cáncer es posible a través de la detección precoz de alteraciones celulares en la citología y administrando la vacuna contra el VPH.
En la actualidad hay dos formas comercializadas de la vacuna:
Gardasil previene la aparición de displasias cervicales de alto grado, carcinomas cervicales, lesiones displásicas vulvares y vaginales de alto grado y verrugas genitales causadas por los tipos de VPH 6, 11, 16 y 18. Estos dos últimos tipos de VPH causan el 70 por ciento de las muertes por este tumor.
Esta vacuna se dirige a niñas y mujeres de entre 9 y 26 años siendo cien por cien eficaz en aquellas que no hayan mantenido relaciones sexuales y que, por tanto, no hayan estado expuestas al virus.
La Agencia Europea de Medicamentos (EMEA) estableció que su uso estaba contraindicado en el caso de pacientes con síndrome coronario agudo, como angina o infarto de miocardio. Tampoco está recomendada en personas con enfermedad cardiaca isquémica y/o enfermedad arterial periférica, y su combinación con insulina debe darse sólo en casos excepcionales.
Tratamientos
Según la oncóloga Isabel Bover, la elección del tratamiento dependerá del tamaño del tumor, de la localización, del estado del paciente y de si quiere tener hijos.
Las opciones actuales son la cirugía y la radioterapia y, en algunas ocasiones, la quimioterapia. “La decisión sobre el tratamiento suele decidirse por consenso entre especialistas (ginecólogo, radioterapeuta y oncólogo médico)”, señala Bover. “La cirugía y la radioterapia son tratamientos locales que sólo afectan al área del tumor, mientras que la quimioterapia afecta a todo el cuerpo”.
Tratamiento en mujeres embarazadas
En estas situaciones conviene estudiar empezar el tratamiento una vez que ha nacido el bebé. Desde SEOM indican que el tratamiento del tumor y el momento para efectuarlo dependerán del estadio de la enfermedad, la fase del embarazo y los deseos de la futura madre.
Investigación y redacción del articulo por Lorenzo Montilla estudiante de segundo año del E.T.C. “Dr. Jesús Muñoz Tébar”
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Profesora María Méndez de la asignatura de Educación para la Salud.
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